La Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile, con el apoyo de la Embajada de la República Dominicana y de la Fundación Juan Bosch, convoca a la primera edición del Concurso de Cuentos Juan Bosch de la región chileno-argentina austral sobre las siguientes bases:
www.escritores.org
PARTICIPANTES: Personas mayores de 18 años de las regiones IX (Araucanía), (X (Los Lagos), XI (Aysén) , XII (Magallanes) y XIV (Los Ríos) de Chile y Provincias de Neuquén, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego de Argentina.
GENERO: Cuento
REQUISITOS: Cada concursante podrá participar sólo con un (1) trabajo, el que deberá ser inédito y no encontrarse concursando en ningún otro certamen de carácter local, nacional o internacional.
FORMATO: Páginas tamaño carta, con presentación electrónica en Word, a espacio 1 1/2, tipografía Times New Roman, número 12.
ENVIO: Las obras deberán ser enviadas en dos (2) copias idénticas en sobre cerrado a la siguiente dirección:
Concurso de Cuentos Juan Bosch
Universidad Austral de Chile
Independencia 641
Atención Facultad de Filosofía y Humanidades
Valdivia
CHILE
Ambas copias del cuento llevarán sólo el seudónimo. En el sobre de envío de los cuentos, otro sobre cerrado, llevará en su cubierta sólo el seudónimo. En su interior, el concursante consignará los siguientes datos: nombre completo, número de la cédula de Identidad o pasaporte, región o provincia del país respectivo, ciudad, o localidad, domicilio personal, número de teléfono y correo electrónico. Este sobre para conocimiento de las informaciones sobre los ganadores del Concurso será abierto por el Jurado el día del Fallo.
PLAZOS. El Concurso se declarará abierto en la fecha de publicación de estas bases que se efectuará a través de medios de comunicación de las regiones concernidas. La fecha final de recepción será el día 15 de octubre de 2013, considerándose válidas las cartas con sello postal hasta esa fecha.
JURADO: El Jurado encargado de apreciar los trabajos emitirá su fallo antes del 15 de diciembre de 2013. El Fallo será puesto en conocimiento de los ganadores y será hecho público a través de medios de comunicación del área geográfica concernida en la presente convocatoria.
RECOMPENSAS: El Jurado seleccionará los diez (10) mejores trabajos, entre los que designará un Primer Premio consistente en un pasaje de ida y vuelta Santiago - República Dominicana con gastos de estadía incluidos. El cuento ganador y los nueve restantes, distinguidos con una Mención Honrosa, serán publicados en un volumen especial del Concurso que se editará al cuidado de la Universidad Austral de Chile. Cada concursante premiado recibirá la cantidad de diez (10) ejemplares.
PREMIACION: El Acto de Premiación se realizará en una ceremonia pública en la ciudad de Valdivia en fecha que se anunciará con la debida anticipación. Serán de exclusiva incumbencia del participante los eventuales gastos de traslado y asistencia a la ceremonia
COMPROMISO: Los concursantes premiados harán cesión de sus derechos de autor por un año, a contar de la fecha de publicación del libro. No habrá devolución de originales a sus autores. Se entiende que por su participación, los concursantes aceptan en su totalidad las bases de este Concurso.
CONTACTO:
Bases disponibles en www.humanidades.uach.cl
Consultas: al 56-63-2293163 y/o promofil@uach.cl
Juan Bosch (1909-2001), narrador dominicano, con cuentos clásicos en la literatura de El Caribe. Juan Bosch vivió en Chile entre los años 1954 y 1955 y escribió y publicó tres libros (en las editoriales Nascimento, Editorial Universitaria y Prensa Latinoamericana), En todos los países donde vivió este dominicano ilustre se han constituido este tipo de Comités, cuyo objetivo se centra en el rescate de la memoria de esas residencias.
viernes, 24 de enero de 2014
Rosario Carcuro Leone: “Bosch no soportaba la injusticia”
Educadora y ensayista, colaboradora de la Fundación Juan Bosch en Chile
Por Luis Martin Gómez
Rosario Carcuro Leone ama a Juan Bosch como quizás ya no lo hagan muchos de los que dicen ser sus seguidores. Ella habla de él con admiración auténtica, con pasión profunda, con ternura entrañable. No se refiere al político combativo que en ocasiones se mostraba irascible, ni al intelectual que defendía con vehemencia sus ideas, liquidando conceptualmente a sus adversarios. Habla del don Juan cotidiano, familiar, de ese que en la intimidad se mostraba cortés, amable.
RCL Yo conocí a ese don Juan amoroso, tierno, sobre todo con los niños y los animales, algo que se nota en sus cuentos infantiles; un hombre que en pequeños detalles no soportaba la injusticia, era una cuestión visceral en él, no toleraba ningún gesto de injusticia con respecto a nadie, sobre todo si era un ser frágil, pequeño, desvalido; creo que ahí está la razón fundamental que explica lo que fue esa potente figura amante de la libertad, la democracia, la búsqueda de caminos que ayuden a los pueblos a organizarse y salir de la situación en que han vivido durante siglos.
Doña Rosario es chilena, profesora de castellano para la enseñanza media, con maestría en literatura latinoamericana y estudios doctorales en Europa que abandonó para trabajar en el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Tras el derrocamiento de Allende en 1973, ella fue al exilio hasta hace 20 años, cuando regresó a su patria definitivamente. Ahora, en Santiago de Chile, colabora con Natalia Bosch, nieta de don Juan, en un núcleo de apoyo a la Fundación Juan Bosch.
RCL Trabajamos con el tema del Caribe a partir de la figura de Juan Bosch, idea que surgió en el marco de la celebración del centenario de su natalicio, en junio de 2009; realizamos un documental de recuerdos chilenos de Juan Bosch; instalamos la cátedra Juan Bosch: Estudios del Caribe, que en estos momentos tiene la adhesión de seis universidades; reeditamos un cuento que Juan Bosch escribió en Chile, La muchacha de la Guaira, y publicamos los libros La mancha indeleble: cuentos selectos, y Cómo nació la luna, una colección de cuentos infantiles, editados por la editorial MN.
“Yo conocí a don Juan en su casa, almorzando, era fanático de los dulces, tenía siempre a mano su batería de caramelos; era un hombre sobrio, con una capacidad de trabajo extraordinaria, él decía que trabajaba mucho para recuperar el tiempo que no le había dedicado a la política”.
Doña Rosario recuerda que Juan Bosch estuvo en Chile durante los años 1954 y 55, período durante el cual se convirtió en uno los escritores más leídos allí, con títulos como La muchacha de la Guaira, Judas Iscariote, el calumniad; Cuba, la Isla fascinante; y Cuento de Navidad. Alone (Hernán Díaz Arrieta), el crítico literario más temido de chile en ese momento, “que te podía subir a las nubes o tirarte a los infiernos”, elogió la obra de Bosch y se convirtió en su gran amigo, pese a tener ideologías diferentes. “Creo que la literatura los acercó; Alone asistió a la toma de posesión de don Juan en 1963”.
Molinos de viento
Rosario Carcuro Leone cuenta que durante su estadía en Chile Juan Bosch pasó una breve temporada en Molinos de viento, una caleta de pescadores pobres localizada en Valdivia, al sur de ese país. No se tienen muchos detalles de ese viaje, el mismo don Juan, entrevistado al respecto mucho tiempo después, no lo recordaba bien, pero se presume que llegó al lugar en tren y posiblemente en época de verano, pues el invierno allí es muy crudo.
RCL Se alojó en casa de una familia indígena, seguramente una familia Mapuche, y en el documental que hicimos sobre Bosch en Chile, habla una señora de Molinos de viento, muy vieja ya, viuda de un señor que murió a los 113 años, que conoció a don Juan y con quien tuvo una relación muy bonita, y que contaba: “aquí vivió un hombre, un escritor muy importante, con la cabeza blanca, un extranjero que hablaba el español distinto a nosotros, y ese hombre se fue un día, parece que a México, y llegó a ser presidente de su país”.
En honor al escritor y político dominicano, hay una escuela primaria Juan Bosch en Niebla, a unos 20 kilómetros de Valdivia, frente a la Bahía de corral. La escuela, que acoge a 340 niños desde pre-kinder hasta octavo grado, promueve la ecología y los hábitos saludables de vida.
Otro homenaje chileno a don Juan lo constituye la publicación por la editorial MN de los libros La mancha
indeleble, una selección de 12 de los cuentos más emblemáticos de Bosch, como La mujer, En un bohío, Dos pesos de agua y el mismo que da título a la colección, y Cómo nació la luna, que contiene 7 cuentos infantiles.
“Se seleccionaron estos cuentos de Bosch pensando que en Chile no se conoce la realidad del Caribe, cómo viven los campesinos dominicanos, los lugares donde el agua es un tema, tanto la sequía como el diluvio, algo que retomará García Márquez muchos años después”.
A pesar del esfuerzo que realiza el grupo chileno de apoyo a la Fundación Juan Bosch y de algunos de los importantes logros obtenidos, no se conoce suficientemente a Bosch en Chile.
RCL Pasa también con Manuel Rojas y María Luisa Bombal, dos grandes narradores chilenos, cuyas obras ya no editan más. Es que tanto los medios de comunicación como las editoriales han caído en este tráfago del neoliberalismo donde sólo vale lo que vende, lo que luce, lo que se puede mostrar como oropel, mientras que lo otro, el contenido, la profundidad, es algo añejo, algo raro, que no tiene valor. Ese es el reto que tenemos: visibilizar el Caribe, que se conozca que Punta Cana no es lo único en República Dominicana, que existe una capital con una zona colonial interesantísima, que hay una historia.
El autor es periodista y escritor
Juan Bosch y sus Primeros Encuentros con Allende
Como impresionante y singular pudiese ser calificado el inicio de la amistad y el compromiso social entre el profesor Juan Bosch y Gaviño y el doctor Salvador Allende, dos colosos ejemplos de la dignidad y el decoro en las luchas por la soberanía, las libertades públicas y el respeto de los Derechos Humanos en América Latina.
En torno a su primer encuentro se registra que fue realizado a poco tiempo de la llegada del destacado político dominicano a Santiago de Chile, en la celebración de una sesión del Comité Central del Partido Socialista chileno, donde hizo una pormenorizada exposición sobre la realidad socioeconómica y política de la República Dominicana y el terror de Trujillo.
Para entonces estaba en marcha el Frente de Acción Popular que reunía a socialistas, comunistas, democráticos del pueblo, sectores del Partido Radical y ex ibañistas desilusionados, quienes perfilaban la constitución de un gran bloque político de izquierda.
Entre los asistentes a la reunión del Partido Socialista –PS- se destacaba la figura del doctor Salvador Allende, a la sazón Senador de la República, quien había sido derrotado en 1952, en su primera candidatura presidencial cuando fue abanderado del pequeño Frente del Pueblo, integrado por una fracción minoritaria de la referida organización partidaria.
De la ágil y amena narración realizada por el escritor Luis Alberto Mansilla en su interesante obra Los Días Chilenos de Juan Bosch, se infiere que la impresión causada por el laureado literato, cuentista y político dominicano, brillante expositor de un enjundioso contenido en el encuentro en referencia, motivó al aguerrido congresista Allende a extenderle una invitación para que visitara su despacho en el Senado de la República de Chile.
“Bosch y Allende se entendieron muy bien. No sólo hablaron de política en los comedores del Senado de la República. Allende le invitó a comer a su casa en la calle Guardia Vieja de la comuna de Providencia. Era un pequeño chalet pareado con otro, una vivienda más o menos característica de la clase media típica”, apunta Mansilla sobre aquel histórico acercamiento de ambos gladiadores de la política latinoamericana.
Varios lustros después, consumado el zarpazo contra el proceso socialista chileno, en septiembre de 1973, la viuda del malogrado presidente Salvador Allende, doña Hortensia Bussi, con una satisfacción ilimitada evocaba la primera visita del egregio profesor vegano y líder político caribeño, Juan Bosch y Gaviño, al seno de su modesto hogar.
“Salvador me dijo por teléfono que vendría a comer con un ilustre escritor dominicano y que no me preocupara tanto del menú porque se trataba de un hombre muy sencillo que no quería ningún trato especial”, recordaba la señora Bussi.
Añadió que en un corto tiempo, su eterno compañero se apareció con “un hombre alto, de alba cabellera, de aire reposado y trato muy cordial”, con quien de inmediato compartieron, junto a sus jóvenes hijas Carmen Paz, Beatriz e Isabel Allende, la mesa principal de la familia, integrándose más tarde Laura, hermana de Salvador, quien estaba muy comprometida con el trabajo del Frente de Acción Popular, la cual expuso a Bosch sobre la aparición de asentamientos humanos en terrenos ocupados en la periferia de la capital de Chile, con el respaldo de la mencionada organización política.
La distinguida dama Hortensia Bussi viuda Allende recordó que en el transcurso del ágape el profesor Juan Bosch se mostró en desacuerdo con los chilenos que tenían una mala percepción sobre Santiago, la que consideraba una bella ciudad con extensas áreas verdes como el Parque Forestal o la Quinta Normal.
“Creo que también hablamos de la actriz dominicana María Montez, triunfadora en Hollywood, a quien habíamos visto en unas películas exóticas ambientadas en el Medio Oriente y que era de una belleza impresionante”, resalta la ex Primera Dama de Chile.
Ante lo manifestado, Bosch dijo conocer la familia de la artista barahonera y habló sobre la región de donde provenía, haciendo gala de unas “descripciones poéticas y llenas de color”, quedando las niñas hijas del Senador sudamericano y su afable esposa, fascinadas con ese nuevo “tío tan simpático”.
La experiencia de los comensales que compartieron con el expresivo Maestro de la Narración Continental resultó tan agradable y edificante que hubo de ser repetidas en múltiples ocasiones.
Señalaba la señora Bussi viuda Allende que, en aquel tiempo en que se interesaba por el teatro y hasta había sido alumna de la Escuela del antiguo Teatro Experimental de la Universidad de Chile, también tuvo la oportunidad de compartir el ambiente hogareño con quien más adelante terminaría siendo el fundador y líder de los dos partidos políticos de mayor membresía en la República Dominicana.
“Me asombró el conocimiento de Bosch de los autores del Siglo de Oro español. Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, la familiaridad con Shakespeare”, contaba reflejando una inmensa emoción la inseparable y tierna esposa del hombre que, en procura de la libertad y el desarrollo de su pueblo, se inmoló bajo el tableteo de las metralletas y el ensordecedor estruendo de los tanques, en el majestuoso Palacio de La Moneda.
Al evocar la solidaridad mostrada por su fiel compañero de vida, la apacible dama, Hortensia Bussi viuda Allende, no dejaba en reconocer que “Salvador era un hombre muy hospitalario y acostumbraba a traer a casa a sus amigos”, a quienes advertía, manera de chanza, que era una invitación “a la suerte de la olla”, a la vez que acentuaba, en el caso del distinguido escritor de La Mañosa, entre otras brillantes producciones literarias, lo siguiente: “Creo que uno de los más gratos de esos visitantes fue Juan Bosch, al que después leí con verdadera admiración”.
Juan Cruz Triffolio
Sociólogo - Comunicador
triffolio@gmail.com
En torno a su primer encuentro se registra que fue realizado a poco tiempo de la llegada del destacado político dominicano a Santiago de Chile, en la celebración de una sesión del Comité Central del Partido Socialista chileno, donde hizo una pormenorizada exposición sobre la realidad socioeconómica y política de la República Dominicana y el terror de Trujillo.
Para entonces estaba en marcha el Frente de Acción Popular que reunía a socialistas, comunistas, democráticos del pueblo, sectores del Partido Radical y ex ibañistas desilusionados, quienes perfilaban la constitución de un gran bloque político de izquierda.
Entre los asistentes a la reunión del Partido Socialista –PS- se destacaba la figura del doctor Salvador Allende, a la sazón Senador de la República, quien había sido derrotado en 1952, en su primera candidatura presidencial cuando fue abanderado del pequeño Frente del Pueblo, integrado por una fracción minoritaria de la referida organización partidaria.
De la ágil y amena narración realizada por el escritor Luis Alberto Mansilla en su interesante obra Los Días Chilenos de Juan Bosch, se infiere que la impresión causada por el laureado literato, cuentista y político dominicano, brillante expositor de un enjundioso contenido en el encuentro en referencia, motivó al aguerrido congresista Allende a extenderle una invitación para que visitara su despacho en el Senado de la República de Chile.
“Bosch y Allende se entendieron muy bien. No sólo hablaron de política en los comedores del Senado de la República. Allende le invitó a comer a su casa en la calle Guardia Vieja de la comuna de Providencia. Era un pequeño chalet pareado con otro, una vivienda más o menos característica de la clase media típica”, apunta Mansilla sobre aquel histórico acercamiento de ambos gladiadores de la política latinoamericana.
Varios lustros después, consumado el zarpazo contra el proceso socialista chileno, en septiembre de 1973, la viuda del malogrado presidente Salvador Allende, doña Hortensia Bussi, con una satisfacción ilimitada evocaba la primera visita del egregio profesor vegano y líder político caribeño, Juan Bosch y Gaviño, al seno de su modesto hogar.
“Salvador me dijo por teléfono que vendría a comer con un ilustre escritor dominicano y que no me preocupara tanto del menú porque se trataba de un hombre muy sencillo que no quería ningún trato especial”, recordaba la señora Bussi.
Añadió que en un corto tiempo, su eterno compañero se apareció con “un hombre alto, de alba cabellera, de aire reposado y trato muy cordial”, con quien de inmediato compartieron, junto a sus jóvenes hijas Carmen Paz, Beatriz e Isabel Allende, la mesa principal de la familia, integrándose más tarde Laura, hermana de Salvador, quien estaba muy comprometida con el trabajo del Frente de Acción Popular, la cual expuso a Bosch sobre la aparición de asentamientos humanos en terrenos ocupados en la periferia de la capital de Chile, con el respaldo de la mencionada organización política.
La distinguida dama Hortensia Bussi viuda Allende recordó que en el transcurso del ágape el profesor Juan Bosch se mostró en desacuerdo con los chilenos que tenían una mala percepción sobre Santiago, la que consideraba una bella ciudad con extensas áreas verdes como el Parque Forestal o la Quinta Normal.
“Creo que también hablamos de la actriz dominicana María Montez, triunfadora en Hollywood, a quien habíamos visto en unas películas exóticas ambientadas en el Medio Oriente y que era de una belleza impresionante”, resalta la ex Primera Dama de Chile.
Ante lo manifestado, Bosch dijo conocer la familia de la artista barahonera y habló sobre la región de donde provenía, haciendo gala de unas “descripciones poéticas y llenas de color”, quedando las niñas hijas del Senador sudamericano y su afable esposa, fascinadas con ese nuevo “tío tan simpático”.
La experiencia de los comensales que compartieron con el expresivo Maestro de la Narración Continental resultó tan agradable y edificante que hubo de ser repetidas en múltiples ocasiones.
Señalaba la señora Bussi viuda Allende que, en aquel tiempo en que se interesaba por el teatro y hasta había sido alumna de la Escuela del antiguo Teatro Experimental de la Universidad de Chile, también tuvo la oportunidad de compartir el ambiente hogareño con quien más adelante terminaría siendo el fundador y líder de los dos partidos políticos de mayor membresía en la República Dominicana.
“Me asombró el conocimiento de Bosch de los autores del Siglo de Oro español. Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, la familiaridad con Shakespeare”, contaba reflejando una inmensa emoción la inseparable y tierna esposa del hombre que, en procura de la libertad y el desarrollo de su pueblo, se inmoló bajo el tableteo de las metralletas y el ensordecedor estruendo de los tanques, en el majestuoso Palacio de La Moneda.
Al evocar la solidaridad mostrada por su fiel compañero de vida, la apacible dama, Hortensia Bussi viuda Allende, no dejaba en reconocer que “Salvador era un hombre muy hospitalario y acostumbraba a traer a casa a sus amigos”, a quienes advertía, manera de chanza, que era una invitación “a la suerte de la olla”, a la vez que acentuaba, en el caso del distinguido escritor de La Mañosa, entre otras brillantes producciones literarias, lo siguiente: “Creo que uno de los más gratos de esos visitantes fue Juan Bosch, al que después leí con verdadera admiración”.
Juan Cruz Triffolio
Sociólogo - Comunicador
triffolio@gmail.com
jueves, 26 de diciembre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


